You are currently browsing the daily archive for July 18, 2016.

(Haga clic aquí para leer esta entrada en español)

I finished reading Maya’s Notebook! What a good book. It deals with drug addiction, the 1973 coup in Chile, police corruption and crime in Las Vegas, post-traumatic stress disorder, prostitution–but it isn’t an “issues novel.” It’s about growing up and love, family and the power of certain places: in particular, Chiloé, a Chilean island.

Isabel Allende’s characters and places could teach me or any writer a lot about the art of description. She can draw three personalities in one paragraph. For example, look at this portrait of the narrator Maya, her grandfather, and her grandmother:

If I start talking about my Popo, there’s no way to shut me up. I explained to Manuel that I owe my taste for books and considerable vocabulary to my Nini, but I owe my grandfather the rest. My Nini made me study by force, saying that “the letter enters with blood,” or something barbarous like that, but he turned studying into a game. One of those games consisted of opening the dictionary at random, putting a finger blindly on a word and guessing the meaning. We also played idiotic questions: Why does the rain fall down, Popo? Because if it fell up, it would wet your panties, Maya. Why is glass transparent? To confuse the flies. Why do you have hands that are black on top and pink underneath, Popo? Because there wasn’t enough paint. And so we would go on, until my grandmother would lose her patience and begin howling. (58, my translation)

I told my daughter about the questions game and now we play it too.

I love Allende’s talent for weaving humor together with serious issues. Here a government tries to recover the body of a drowned man:

They brought helicopters, sent boats, threw nets and let two divers down to the bottom of the sea, which did not find the drowned man, but they recovered a motorcycle from 1930, encrusted with mollusks, like a Surrealist sculpture, which will be the most valuable piece in our island’s museum. (437, my translation)

Reading a novel in Spanish is a good way to learn the language, as is living in Mexico for a while, but I will need something else. A class, to give me training in grammar. A self-imposed lesson in all of the forms and expressions of “poner”: poner, ponerse, disponer, puesto . . . After having looked up so many of these verbs and expressions on the way to finishing this book, I believe that if I understood all of them, the world of Spanish would open to me. They’re everywhere.

Another good exercise is this one that you’re reading: translating some of the entries of this blog into Spanish. (Or, as in this case, writing it in Spanish and translating it into English.)

Corrections are welcome.

 

(Click here to read this post in English)

Terminé de leer El Cuaderno de Maya! Que bueno libro. Se trata de adicción a las drogas, el golpe en Chile en 1973, corrupción policial y crimen en Las Vegas, el trastorno por estrés postraumático, prostitución–pero no es una novela des <<asuntos>>. Es del crecimiento y el amor, la familia y el poder de ciertos lugares: particularmente, Chiloé, una isla de Chile.

Los caracteres y lugares de Isabel Allende podrían enseñar mucho a yo o cualquier escritor sobre el arte de descripción. Ella puede dibujar tres personalidades en un párrafo. Por ejemplo, mira este retrato de la narradora Maya, su abuelo, y su abuela:

Si empieza a hablar de mi Popo, no hay forma de callarme. Le expliqué a Manuel que a mi Nini le debo el gusto por los libros y un vocabulario nada despreciable, pero a mi abuelo le debo todo lo demás. Mi Nini me hacía estudiar a la fuerza, decía que <<la letra entre con sangre>>, o algo así de bárbaro, pero él convertía el estudio en juego. Uno de esos juegos consistía en abrir el diccionario al azar, poner el dedo a ciegas en una palabra y adivinar el significado. También jugábamos a las preguntas idiotas: ¿por qué la lluvia cae para abajo, Popo? Porque si cayera para arriba te mojaría los calzones, Maya. ¿Por qué el vidrio es transparente? Para confundir a las moscas. ¿Por qué tienes las manos negras por arriba y rosadas por abajo, Popo? Porque no alcanzó la pintura. Y así seguíamos hasta que mi abuela perdía la paciencia y empezaba a aullar. (58)

Le dije a mi hija sobre el juego de preguntas y ahora nosotras lo jugamos también.

Me encanta el talento de Allende por tejer humor junto con asuntos serios. Aquí un gobierno trata a recuperar el cuerpo de un hombre ahogado:

Trajeron helicópteros , mandaron botes, tiraron redes y bajaron dos buzos al fondo del mar, que no encontraron al ahogado, pero rescataron una motocicleta de 1930, incurstada de moluscos, como una escultura surrealista, que será la pieza más valiosa del museo de nuestra isla. (437)

Leer una novela en español es una buena manera de aprender la lengua, como es vivir un rato en México, pero yo necesitará algo más. Una clase, por darme entrenamiento en la gramática. Una lección autoimpuesta en todas las formas y expresiones de <<poner>>: poner, ponerse, disponer, puesto . . . Después había buscado tantos verbos y expresiones dichos en ruta de terminar este libro, creo que si entendía todo de ellos, el mundo de español me abriría. Ellos están en todas partes.

Otro buen ejercicio es este que estás leyendo: traducir algunas entradas de este blog a español. (O, como en este caso, escribirla en español y traducirla a inglés.)

Se agradecen las correciones.

Enter your e-mail address to receive e-mail notifications of new posts on Sermons in Stones

Follow me on Twitter

Links I like

%d bloggers like this: